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Eduard Johnston un gran calígrafo contemporáneo, diseñó un sistema de análisis de
caligrafía muy preciso. Este consta de siete reglas para seguir a la hora de analizar un
alfabeto caligráfico desconocido.
- Escala: Se mide en anchos de pluma. Debe tenerse en cuenta tanto el tamaño del cuerpo de la
minúscula (altura de x), como las ascendentes y descendentes, y el espacio entre una
línea y la siguiente (interlínea).
5 altos de pluma: altura de x
3 altos de pluma: ascendentes y descendentes.
- Ángulo de pluma: Se debe encontrar el ángulo predominante, ya que todas las caligrafías tienen variaciones
de ángulos determinados por gestos. Resultan particularmente reveladores los
finos y los gruesos de la letra "o".
- Formas de las letras: Se deben observar la estructura de las letras, como si fuera trazado con una rotring.
Un calígrafo experimentado es capaz de reconstruir un alfabeto partiendo tan sólo de
la "i" y de la "o".
- Cantidad de trazos por letra: Cada signo está construido en varios trazos, es decir que para hacer un signo debe levantarse
la pluma varias veces.
- Orden en los trazos: Los trazos se realizan con un orden determinado. Se puede decir que es correcto hacerlo
de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.
- Dirección de los trazos: También, es correcto realizar los trazos de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo.
Pero NUNCA se deben realizar a contrapelo de la pluma.
- Velocidad: El carácter de una escritura está dado de acuerdo a la velocidad con que se realizó la
pieza. El tiempo de escritura, la pausa entre un trazo y otro, la velocidad, el tempo entre
los renglones y el cambio de dirección constribuyen a recrear en la obra el ritmo
con que se ejecutó.
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