Sección 01 Tipografía
La escritura Romana (2ra parte).
Imagen de la D.G. Paola Fraticola

por paola L. Fraticola
Estos contenidos fueron seleccionados de los apuntes del profesor
Juan José Marcos: juanjmarcos@yahoo.es .

 

 

 

La escritura capital cuadrada o elegante:

Se trata de la adaptación para uso librario de la escritura capital cuadrada monumental que se halla en las inscripciones. Ahora bien, la variante paleográfica (capitalis elegans o capitalis quadrata) no es una mera copia de su equivalente epigráfica (scriptura monumentalis), sería más correcto hablar de una derivación común y paralela antes que de una dependencia de un género con respecto al otro. Lo demuestra el hecho de que mientras la capital cuadrada epigráfica presenta letras perfectamente alineadas y homogéneas en altura, la capital elegante paleográfica tiene menos regularidad, así algunas letras tienen mayor altura que otras, como la F y la L:

Otro rasgo diferenciador es la línea horizontal de la A, siempre presente en las inscripciones:

pero rara en los manuscritos:

Por otra parte tampoco se puede equiparar en importancia a la forma epigráfica, pues la variante libraria es extremadamente rara y sólo presente en algunos manuscritos de lujo de Virgilio como el Codex Augusteus Vat. lat. 3256, el Codex Sangallensis y el Codex Veronensis, todos ellos de los siglos IV o V d.C.

Codex Augusteus
Codex Sangallensis

Las escritura capital cuadrada (capitalis quadrata), también conocida con la denominación de capital elegante (capitalis elegans) es la base de nuestras letras mayúsculas actuales. Esta escritura, en su variante paleográfica, comparte la elegancia de la capital de las inscripciones de carácter solemne, pero su trazado se hace más libre y ligero a causa del cambio de soporte de escritura (material blando frente a la superficie dura de la variante epigráfica).

Las letras capitales cuadradas romanas constituían una escritura mayúscula angular (litterae maiusculae), siendo a menudo escritas sin separación entre palabras (scriptura continua) o con un punto situado a media altura.
La escritura capital cuadrada se componía de grandes letras regulares escritas entre dos líneas paralelas virtuales, que sólo raramente superaban. Las letras capitales cuadradas se caracterizan por líneas rectas, escasos trazos curvos, ángulos marcados y astiles gruesos que hacen contraste con otros estrechos, siendo rematados en sus partes finales con unos adornos llamados “serifs” que marcan y mejoran la apariencia de las letras tanto en su parte superior como en la parte inferior en la hipotética línea base del renglón sobre la que descansan.

Las letras están construidas con reglas formales. Estas reglas proporcionan elegancia y distinción. La estrechez o grosura de un trazo está generalmente determinada por el corte de la pluma a un determinado ángulo, lo que provoca la sucesión de trazos gruesos o delgados, según se iban trazando las letras, ya que el ángulo de inclinación de la mano se mantenía, por lo general, constante.

La impresionante apariencia de la escritura capital cuadrada en un manuscrito denota claramente un alto status del mismo, ya que sólo se usaba para obras de lujo. No es extraño pues que casi exclusivamente las obras de Virgilio en la época romana y la Biblia en los primeros años de la Iglesia, sean las únicas obras que merecieron tal distinción. Algo similar sucedió en la órbita griega con Homero.

La escritura capital cuadrada era demasiado rígida y lenta de escribir, por ello se hizo menos común a partir del siglo V d.C. desapareciendo con posterioridad, excepto en reproducciones artificiales del estilo antiguo, en títulos y encabezamientos de capítulos (de ahí la denominación de capital con la que la conocemos en la actualidad. No hay que olvidar que la palabra latina caput significa, entre otras cosas, capítulo), utilizándose otros estilos escritorios en el cuerpo principal del texto.

 

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