Color
Las representaciones
monocromáticas que aceptamos con tanta facilidad en los medios
visuales son sucedáneos tonales del color, de ese mundo cromático
real que es nuestro universo tan ricamente coloreado. Mientras el tono
está relacionado con aspectos de nuestra supervivencia y es, en
consecuencia, esencial para el organismo humano, el color tiene una afinidad
más intensa con las emociones. Podemos comparar el color con el
merengue estético del pastel, muy rico y útil en muchos
aspectos, pero en absoluto necesario para la creación de mensajes
visuales. Sin embargo, ésta sería una visión muy
superficial del asunto. En realidad, el color está cargado de información
y es una de las experiencias visuales más penetrantes que todos
tenemos en común. Por tanto, constituye una valiosísima
fuente de comunicadores visuales. Compartimos los significados asociativos
del color de los árboles, la hierba, el cielo, la tierra, etc.,
en los que vemos colores que son para todos nosotros estímulos
comunes. Va los que asociamos un significado. También conocemos
el color englobado en una amplia categoría de significados simbólicos.
El rojo significa algo, por ejemplo. incluso cuando no tiene conexión
ambiental alguna. El rojo, asociado a la furia, se ha extrapolado hasta
la " bandera roja (o capa) que se agita ante el toro». El color
rojo apenas si tiene significación para el toro, que carece de
sensibilidad hacia el color, y sólo se mueve por el hecho de que
se agita ante él un trozo de tela. El rojo significa peligro, amor,
calidez, vida y tal vez otras cien cosas más. Cada color tiene
numerosos significados asociatívos y simbólicos. Por ello,
el color nos ofrece un enorme vocabulario de gran utilidad en la alfabetidad
visual. Como ejemplo de la variedad de significados posibles, tenemos
aquí este fragmento del poema de Carl Sandburg, "The People,
yes» ("El pueblo, sí»): "The blood of all
men of all nations being red the Communist International named red its
banner color Pope Innocent IV gave cardinals their first red hats saying
a cardinal's blood belonged to the holy mother church. The bloodcolor
red is a symbol". (La sangre de todos los hombres de todas las naciones
es roja y la Internacional Comunista hizo rojo el color de su bandera.
El papa Inocencio IV dio a los cardenales sus primeros capelos rojos,
diciendo que la sangre de un cardenal pertenecía a la santa madre
Iglesia. El rojo, color de sangre. es un símbolo.).
Hay muchas teorías sobre el color. El color, tanto el de la luz
como el del pigmento, se comporta de manera única, pero nuestro
conocimiento del color en la comunicación visual va poco más
allá de la recogida de observaciones, de nuestras reacciones ante
él. No existe un sistema unificado y definitivo de las relaciones
mutuas de los colores. El color tiene tres dimensiones que pueden definirse
y medirse. El matiz (hue) es el color mismo o croma, y hay más
de cien. Cada matiz tiene características propias; los grupos o
categorías de colores comparten efectos comunes. Hay tres matices
primarios o elementales: amarillo, rojo, azul. Cada uno representa cualidades
fundamentales. El amarillo es el color que se considera más próximo
a la luz y el calor; el rojo es el más emocional y activo; el azul
es pasivo y suave. El amarillo y el rojo tienden a expandirse, el azul
a contraerse. Cuando se asocian en mezclas se obtienen nuevos significados.
El rojo, que es un matiz provocador, se amortigua al mezclarse con el
azul y se activa al mezclarse con el amarillo. Los mismos cambios en los
efectos se obtienen con el amarillo que se suaviza al mezclarse con el
azul.
En su formulación más simple, la estructura cromática
se enseña mediante la rueda de colores. En ese mapa aparecen invariablemente
los colores primarios (amarillo, rojo y azul) y los secundarios (naranja,
verde y violeta). Pero suelen incluirse también mezclas muy usadas
de al menos doce matices. A partir del sencillo mapa cromático
de la rueda de colores (lámina 3.2) pueden obtenerse numerosas
variaciones de matices.
La segunda
dimensión del color es la saturación, que se refiere a la
pureza de un color respecto al gris. El color saturado es simple, casi
primitivo y ha sido siempre el favorito de los artistas populares y los
niños. Carece de complicaciones y es muy explícito. Está
compuesto de matices primarios y secundarios. Los colores menos saturados
apuntan hacia una neutralidad cromática e incluso un acromatismo
y son sutiles y tranquilizadores. Cuanto más intensa o saturada
es la coloración de un objeto visual o un hecho, más cargado
está de expresión y emoción. Lo informativo da lugar
a una elección de color saturado o neutralizado que depende de
la intención. Pero, como efecto visual significativo, entre la
saturación y su ausencia hay la misma diferencia que entre la clínica
de un dentista y el Electric Circus.
La tercera y última dimensión del color es acromátlca.
Se refiere al brillo, que va de la luz a la oscuridad, es decir, al valor
de las gradaciones tonales. Hay que subrayar que la presencia o ausencia
de color no afecta al tono, que es constante. Un televisor en color es
un aparato excelente para demostrar este hecho visual. Cuando la emisión
cambia lentamente hacia el blanco y negro, hacia la imagen monocromática,
nosotros abandonamos lentamente la saturación cromática.
Este proceso no afecta en absoluto a los valores tonales de la imagen.
El aumento y disminución de la saturación pone de relieve
la constancia del tono y demuestra que el color y el tono coexisten en
la percepción sin modificarse uno al otro. La posimagen o imagen
persistente es el fenómeno visual fisiológico que ocurre
cuando el ojo humano se ha fijado durante cierto tiempo sobre una información
visual cualquiera. Al sustituir ese objeto o esa información por
un campo blanco y vacío, vemos en él la imagen negativa.
El efecto está relacionado con las manchas que vemos cuando se
dirigen directamente al ojo bombillas o luces brillantes. Aunque éste
es un ejemplo extremo, cualquier material o tono visual causará
una posimagen. La posimagen negativa de un color produce el color complementario
o su opuesto exacto. Munsell basó en este fenómeno visual
toda la estructura de su teoría cromática. El color opuesto
determinado sobre su rueda de colores es equivalente ala posimagen. Pero
cuando miramos un color el tiempo suficiente para producir una posimaqen,
ocurren más cosas. Al principio veremos el color complementario.
Por ejemplo, si estamos mirando un amarillo, aparecerá una púrpura
en el área vacía de nuestra posimagen (lámina 3.3).
El amarillo
es el matiz más próximo al blanco o a la luz; el púrpura
el más próximo al negro o a la oscuridad. La pos imagen
de la lámina 3.3 no sólo será tonalmente más
oscura que el valor del amarillo, sino que será el tono medio de
gris, si lo mezclásemos o equilibrásemos (lámina
3.4). Un rojo de valor tonal medio producirá un verde complementario
del mismo tono medio. La pos imagen parece, pues, reaccionar con un comportamiento
tonal idéntico al de un pigmento. Cuando mezclamos dos colores
complementarios, rojo y verde, amarillo y púrpura, no sólo
se eliminan entre sí, sino que también producen un tono
medio de gris en el producto final.
Hay otra manera de demostrar este proceso. Dos colores complementarios
desplegados sobre el mismo tono medio de gris influyen en el tono neutro.
El panel gris con un color cálido, rojo-naranja, parece azulado
o frío (lámina 3.5); en cambio ocurre lo contrario con el
gris sobre el que se despliega un cuadrado azul-verde (lámina 3.6).
El fondo gris aparece con un tono rojizo y cálido. Este experimento
demuestra que el ojo ve el matiz opuesto o contrastante, no sólo
en la posimagen, sino al mismo tiempo que está viendo un color.
El proceso se denomina «contraste simultáneo», y su
importancia psicofisiológica va más allá de la teoría
cromática. Es otra evidencia que indica la intensa necesidad de
alcanzar una neutralidad completa y por tanto un reposo completo, necesidad
que el hombre pone de manifiesto una y otra vez en el contexto visual.
Dado que la percepción del color es la parte simple más
emotiva del proceso visual, tiene una gran fuerza y puede emplearse para
expresar y reforzar la información visual. El color no sólo
tiene un significado universalmente compartido a través de la experiencia,
sino que tiene también un valor independiente informativo a través
de los significados que se le adscriben simbólicamente. Aparte
del significado cromático altamente transmisible, cada uno de nosotros
tiene sus preferencias cromáticas personales y subjetivas. Elegimos
el color de nuestro entorno en la medida que nos es posible. Pero escasea
el pensamiento o la preocupación analítica sobre los métodos
o motivaciones que empleamos para llegar a esas elecciones personales
en lo relativo al significado y el efecto del color. Cuando un jockey
luce la enseña del dueño de la cuadra, un soldado viste
su uniforme o una nación despliega su bandera, el intento de descubrir
un significado simbólico en sus colores parece obvio. Pero no ocurre
lo mismo con nuestras elecciones personales del color, que son menos simbólicas
y por tanto están definidas con menos claridad. Con todo, tanto
si pensamos en ello como si no, si nos damos cuenta o no de ello, estamos
diciéndole al mundo muchas cosas cuando elegimos un color
.
Textura
La textura
es el elemento visual que sirve frecuentemente de "doble" de
las cualidades de otro sentido, el tacto. Pero en realidad la textura
podemos apreciarla y reconocerla ya sea mediante el tacto ya mediante
la vista, o mediante ambos sentidos. Es posible que una textura no tenga
ninguna cualidad táctil, y sólo las tenga ópticas,
como las líneas de una página impresa, el dibujo de un tejido
de punto o las tramas de un croquis. Cuando hay una textura real, coexisten
las cualidades táctiles y ópticas, no como el tono y el
color que se unifican en un valor comparable y uniforme, sino por separado
yespecíficamente, permitiendo una sensación individual al
ojo y a la mano, aunque proyectemos ambas sensaciones en un significado
fuertemente asociativo.
El aspecto del papel de lija y la sensación que produce tienen
el mismo significado intelectual, pero no el mismo calor. Son experiencias
singulares que se pueden o no sugerir una a la otra según las circunstancias.
El juicio del ojo suele corroborarse con el de la mano mediante el tacto
real. ¿Es realmente suave o sólo lo parece? ¿Es una
muesca o una marca realzada? iNo es extraño que haya tantos letreros
que digan "no tocar"!.
La textura está relacionada con la composición de una sustancia
a través de variaciones diminutas en la superficie del material.
La textura debería servir como experiencia sensitiva y .enriquecedora.
Desgraciadamente, los avisos de "no tocar" de las tiendas caras
responden en parte a una conducta social. Estamos fuertemente condicionados
a no tocar las cosas o las personas, con una actitud aproximativamente
sensual. El resultado es una experiencia táctil mínima e
incluso un temor al contacto táctil; el sentido del tacto ciego
queda cuidadosamente restringido en los videntes. Actuamos con excesiva
cautela cuando está cerrada la persiana o, en la oscuridad, avanzamos
a tientas, pero por culpa de nuestra limitada experiencia táctil,
muchas veces no sabemos reconocer una textura. En la Expo 67 de Montreal,
el 5+ Comingo Pavilion estaba pensado para que los visitantes explorasen
la calidad de sus cinco sentidos. Fue una experiencia popular y agradable.
Las personas olfateaban en una serie de túneles que ofrecían
diversos olores, aunque sospechasen, y con razón, que algunos serían
desagradables. Escuchaban, miraban, degustaban, pero permanecían
vacilantes e inhibidas frente a los agujeros abiertos y destinados a palparlos
a ciegas. ¿Qué temían? Al parecer, la aproximación
investigadora natural, libre y "manual" del bebé o el
niño ha sido ahogada en el adulto por -¿quién sabe
qué?- la ética anglosajona, la represión puritana
y los tabúes instintivos. Sea cual fuere la causa, el resultado
es el agostamiento de uno de nuestros sentidos más ricos. Pero
el problema no se suele plantear en este mundo plástico y cada
vez más simulado. La mayor parte de nuestra experiencia textural
es óptica, no táctil. La textura no sólo se falsea
de un modo muy convincente en los plásticos, los materiales impresos
y las falsas pieles sino que también mucho de lo que vemos está
pintado, fotografiado, filmado convincentemente, presentándonos
una textura que no está realmente allí. Si tocamos una fotografía
de un sedoso terciopelo no tenemos la convincente experiencia táctil
que nos prometen las claves visuales. El significado se basa en lo que
vemos. Esta falsificación es un factor importante de la supervivencia
en la naturaleza; mamíferos, pájaros, reptiles, insectos
y peces adoptan la coloración y la textura de su entorno como protección
contra los depredadores. El hombre copia este método de camuflaje
en la guerra como respuesta a las mismas necesidades de supervivencia
que lo inspira en la naturaleza.
Escala
Todos
los elementos visuales tienen capacidad para modificar y definirse unos
a otros. Este proceso es en sí mismo el elemento llamado escala.
El color es brillante o apagado según la yuxtaposición,
de la misma manera que los valores tonales relativos sufren enormes modificaciones
visuales según sea el tono que está junto o detrás
de ellos. En otras palabras, no puede existir lo grande sin lo pequeño
(fig. 3.31).
Pero
incluso cuando establecemos lo grande a través de lo pequeño,
se puede cambiar toda la escala con la introducción de otra modificación
visual (fig. 3.32). Es posible establecer una escala no sólo mediante
el tamaño relativo de las claves visuales, sino también
mediante relaciones con el campo visual o el entorno. En lo relativo a
la escala, los resultados visuales son fluidos y nunca absolutos, pues
están sometidos a muchas variables modificadoras.
En la
figura 3.33, podemos considerar que el cuadrado es grande a causa de su
relación de tamaño con el campo visual; en cambio, el cuadrado
de la figura 3.34 nos resultará pequeño debido a su tamaño
con respecto a ese campo. Todo lo que venimos diciendo es cierto en el
contexto de la escala y falso en términos de medición, pues
el cuadrado de la figura 3.33 es más pequeño que la figura
3.34
La escala suele utilizarse en planos y mapas para representar una medición
proporcional real. Normalmente la escala se explicita, por ejemplo, 1
cm = 25.000 m, o 1 cm = 1.000 m. En el globo terráqueo se representan
distancias enormes con medidas pequeñas. Todo ello requiere ampliar
nuestra comprensión para visualizar en términos de distancia
real aquellas medidas simuladas en un mapa o un plano. La medición
es parte integrante de la escala, pero no resulta crucial. Más
importante es la yuxtaposición, lo que se coloca junto al objeto
visual o el marco en que éste está colocado. Estos factores
son mucho más importantes. El factor más decisivo en el
establecimiento de la escala es la medida del hombre mismo. En aquellos
diseños relacionados con la comodidad, todo va en función
del tamaño medio de las proporciones humanas. Existe una proporción
ideal, un hombre medio, pero existen también infinitas variantes
que hacen de cada uno de nosotros un especimen único. La producción
en serie, naturalmente, está regida por el hombre medio en todos
aquellos objetos grandes, como coches y bañeras. En cambio, las
ropas se presentan en el mercado con múltiples tallas, porque a
este nivel hay que reconocer las enormes variaciones del tamaño
del individuo humano.
Existen fórmulas proporcionales sobre las que basar una escala;
la más famosa es la «sección a aúrea»
de los griegos. Se trata de una fórmula matemática de gran
elegancia visual. Se obtiene bisecando un cuadro y usando la diagonal
de una de sus mitades como radio para ampliar las dimensiones del cuadrado
hasta convertirlo en «rectángulo aúreo». Se
llega a la proporción a:b = c:a. El método de construir
la
proporción se ilustra en la figura 3.35 y 3.36.
La "sección
a aúrea" fue usada por los griegos para diseñar la
mayoría de sus objetos, desde las ánforas clásicas
a las plantas y los alzados de sus templos (figs. 3.37 y 3.38).
Hay muchos
otros sistemas de establecer escalas; la versión contemporánea
más notable es la ideada por el fallecido arquitecto francés
Le Corbusier. Su unidad modular, base de todo su sistema, es el tamaño
del hombre, y sobre esta proporción establece una altura media
de techo, una puerta media, una ventana media, etc. Todo resulta unificado
y repetible. Aunque parezca extraño, los sistemas unificados de
la producción en serie llevan incorporados estos efectos y a menudo
los elementos de que se dispone para el diseño constituyen un factor
limitativo al restringir las soluciones creadoras. Aprender a relacionar
el tamaño con el propósito y el significado es esencial
para la estructuración de Ios mensajes visuales. El control de
la escala puede hacer que una habitación grande parezca pequeña
y acogedora y que una habitación pequeña parezca abierta
y desapacible. Este efecto puede extenderse a todas las manipulaciones
del espacio, por ilusorias que sean.
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