La
línea
Cuando
los puntos están tan próximos entre sí que no pueden
reconocerse individualmente aumenta la sensación de direccionalidad
y la cadena de puntos se convierte en otro elemento visual distintivo:
la línea (fig. 3.9). La línea puede definirse también
como un punto en movimiento o como la historia del movimiento de un punto,
pues cuando hacemos una marca continua o una línea, lo conseguimos
colocando un marcador puntual sobre una superficie y moviéndolo
a lo largo de una determinada trayectoria, de manera que la marca quede
registrada.

En las artes visuales, la línea, a causa de su naturaleza, tiene
una enorme energía. Nunca es estática; es infatigable y
el elemento visual por excelencia del boceto. Siempre que se emplea, la
línea es el instrumento esencial de la previsualización,
el medio de presentar en forma palpable aquello que todavía existe
solamente en la imaginación. Por ello es enormemente útil
para el proceso visual. Su fluida cualidad lineal contribuye a la libertad
de la experimentación. Pero, a pesar de su gran flexibilidad y
libertad, la línea no es vaga: al contrario, es precisa; tiene
una dirección y un propósito, va a algún sitio, cumple
algo definido. Por eso la línea puede ser rigurosa y técnica,
y servir como elemento primordial de los diagramas de la construcción
mecánica y la arquitectura, así como de muchas otras representaciones
visualés a escala o con alta precisión métrica. Tanto
si se usa flexible y experimentalmente (fig.3.11) como si se emplea con
rigor y mediciones (fig. 3.12), la línea es el medio indispensable
para visualizar lo que no puede verse, lo que no existe salvo en la imaginación.
La línea es también un instrumento para los sistemas de
notación, por ejemplo, para la escritura. La escritura, el dibujo
de mapas, los símbolos eléctricos y la música son
otros tantos ejemplos de sistemas simbólicos en los que la línea
es el elemento más importante. Pero en el arte, la línea
es el elemento esencial del dibujo, que es un sistema de notación
que no representa otra cosa simbólicamente, sino que encierra la
información visual reduciéndola aun estado en el que se
ha prescindido de toda la información superflua y sólo queda
lo esencial. Esta sobriedad tiene un efecto muy espectacular en los dibujos,
las xilografías, los aguafuertes y las litografías.
La línea puede adoptar formas muy distintas para expresar talantes
muy diferentes. Puede ser muy inflexible e indisciplinada, como en los
bocetos, para aprovechar su espontaneidad expresiva. Puede ser muy delicada,
ondulada o audaz y burda, incluso en manos del mismo artista. Puede ser
vacilante, indecisa, interrogante, cuando es simplemente una prueba visual
en busca de un diseño. Puede ser también tan personal como
un manuscrito adoptando la forma de curvas nerviosas, reflejo de la actividad
inconsciente bajo la presión del pensamiento o como simple pasatiempo
en momentos de hastío. Incluso en el formato frío y mecánico
de los mapas, los planos de casas o de máquinas, la línea
expresa la intención del diseñador o el artista y además
sus sentimientos y emociones más personales y, lo que es más
importante, su visión.
La línea raramente existe en la naturaleza, pero aparece en el
entorno: una grieta en la acera, los alambres del teléfono recortándose
contra el cielo, las ramas desnudas en invierno, un puente colgante. El
elemento visual de la línea se usa mucho para expresar la yuxtaposición
de dos tonos. La línea se emplea muy a menudo para describir esa
yuxtaposición y cuando así se hace es un procedimiento artificial.
El
contorno
La línea
describe un contorno. En la terminología de las artes visuales
se dice que la línea articula la complejidad del contorno.
Hay tres contornos básicos; el cuadrado, el círculo y el
triángulo equilátero. Cada uno de ellos (fig. 3.13) tiene
su carácter específico y rasgos únicos, ya cada uno
se atribuye gran cantidad de significados, unas veces mediante la asociación,
otras mediante una adscripción arbitraria y otras, en fin, a través
de nuestras propias percepciones psicológicas y fisiológicas.
Al cuadrado se asocian significados de torpeza, honestidad, rectitud y
esmero; al triángulo, la acción, el conflicto y la tensión;
al círculo, la infinitud, la calidez y la protección.

Todos
los contornos básicos son fundamentales, figuras planas y simples
que pueden describirse y construirse fácilmente, ya sea por procedimientos
visuales o verbales. Un cuadrado es una figura de cuatro lados con ángulos
rectos exactamente iguales en sus esquinas y lados que tienen exactamente
la misma longitud (fig. 3.14). Un círculo es una figura continuamente
curvada cuyo perímetro equidista en todos sus puntos del centro
(fig. 3.15). Un triángulo equilátero es una figura de tres
lados cuyos ángulos y lados son todos iguales (fig. 3.16).
A partir de estos contornos básicos derivamos mediante combinaciones
y variaciones inacabables todas las formas físicas de la naturaleza
y de la imaginación del hombre (fig. 3.17).
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