Sección 01 Teoría del diseño gráfico
Los siete contrastes de colores (6ta parte).
imagen del Lic. Milko A. García Torres

por Milko A. García Torres
Recopilación del libro "El arte del color "
de Johannes Itten.

 

 

 

Contraste de los complementarios:

Designamos con el nombre de complementarios dos colores de pigmento cuya mezcla da un gris-negro de tono neutro. Desde un punto de vista físico, dos luces coloreadas cuya mezcla da una luz blanca son igualmente complementarias. Dos colores complementarios originan una curiosa mezcla. Se oponen entre sí y exigen su presencia recíproca. Su acercamiento aviva su luminosidad pero al mezclarse se destruyen y producen un gris, como el agua y el fuego. Únicamente hay un color complementario de otro.


El círculo cromático de la figura de arriba muestra los colores complementarios, que son los diametralmente opuestos. Podemos recordar como ejemplo de pares de colores complementarios:

- amarillo : violado
- amarillo-anaranjado : azul-violado
- anaranjado : azul
- rojo-anaranjado : azul-verde
- rojo : verde
- rojo-violado : amarillo-verde

Si descomponemos estos pares de colores complementarios, constatamos una vez más que los tres colores fundamentales, amarillo, rojo y azul se vuelven a encontrar de la manera siguiente:

- amarillo : violado = amarillo : rojo y azul
- azul : anaranjado = azul : rojo y amarillo
- rojo : verde = rojo : amarillo y azul

De igual manera que la mezcla de amarillo, de rojo y de azul da el gris, la mezcla de dos colores complementarios da también el gris. Recordemos además, según se ha descrito en el capítulo de la física de los colores, la experiencia que demuestra que el color complementario de un color espectral está constituido por la suma de todos los demás colores del espectro^A cada color del espectro corresponde, como color complementario, la suma de los demás colores del espectro.
También se ha demostrado que fisiológicamente la imagen residual como efecto simultáneo pone en evidencia un extraño hecho, inexplicable hasta hoy : para un color dado, nuestro ojo exige su color complementario y, si no se le da, lo produce por sí mismo. Este fenómeno tiene gran importancia para todos los artistas. Hemos constatado en el capítulo de la armonía de los colores que la ley de los complementarios constituye la regla de base de toda creación artística ya que el respeto a esta ley crea un equilibrio perfecto para el ojo.
Los colores complementarios, utilizados en las proporciones requeridas, engendran un efecto estático y sólido. Cada color conserva su luminosidad sin modificaciones. La realidad y el efecto de los colores complementarios viene a ser lo mismo. Esta fuerza de expresión estática es de gran importancia para las pinturas murales.
No obstante, cada par de colores complementarios guarda sus propias características. Así, la composición amarillo : violado no sólo contiene un contraste complementario sino también un contraste claro-oscuro muy pronunciado. El par rojo-anaranjado : azul-verde es complementario pero, además, expresa el grado más fuerte del contraste caliente-frío. Los colores rojo y verde son complementarios, son igualmente claros y su luminosidad es la misma. Algunos ejercicios oportunos nos van a ayudar a precisar la naturaleza del contraste de los complementarios.


Las ilustraciones 23 a 28 muestran seis pares de colores complementarios con sus mezclas correspondientes en gris. Estas franjas de mezclas están formadas por la adición, cada vez más importante, del color complementario al color propuesto. En medio de cada franja se encuentra un trono gris. Si la mezcla de dos colores no da el gris, es que estos dos colores no son complementarios.

La figura 29 es una composición de dos colores complementarios y unas modulaciones de sus tonos intermedios. Naturalmente, se puede utilizar dos colores complementarios, tres o incluso más. La figura 30 muestra una composición en cuadrado formada por dos pares complementarios : anaranjado y azul, y rojo-anaranjado y azul-verde.

Muchos cuadros fundamentados en el contraste de los complementarios utilizan, además de los colores complementarios fuertemente contrastantes, los tonos que brotan de sus mezclas para servir de transición y de unión. Puesto que estos tonos están « emparentados » con los colores puros, forman parte de la misma familia. Los tonos medios son a veces más empleados que los tonos puros.
Nos lo muestra muy a menudo la misma naturaleza. Se puede observar sobre la madera y las hojas de un rosal rojo antes de que florezca. El color rojo de la futura rosa se mezcla al verde de los tallos y de las hojas y origina encantadores matices rojo-gris y gris-verde.
Con dos colores complementarios se puede obtener tonos grises coloreados de especial éxito. Los antiguos maestros realizaban estos tonos grises pasando con trazos sucesivos sobre un color resplandeciente el color opuesto, o bien haciendo una capa transparente del segundo color sobre el primero.
Los "puntillistas" consiguen estos tonos grises de otra manera : colocan los colores puros unos junto a otros en forma de pequeños puntitos y dejan al ojo del espectador que realice ópticamente la mezcla.
Los siguientes cuadros manifiestan logrados empleos del contraste de los complementarios:

«La Madona del Canciller Rolin». Jan Van Eyck (1390-1441). París. Museo del Louvre.
«Salomón recibe a la Reina de Saba». Piero della Francesca (1410-1492). Fresco de Arezzo.
«La Montaña Sainte Victoire». Paul Cézanne (1839-1906). Filadelfia. Museo de Arte.

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