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Una mirada al diseño de hoy,
desde el diseño de ayer (IV) |
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por Paola L. Fraticola |
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Preguntas con dos respuestas (II) El diseño de la Bauhaus era concebido como salvador; el diseño, desde 1945 es tranquilizador, ordenador. Obviamente, habrá que explicarlo. Se ha ejemplificado cómo, pasada la conmoción de la guerra, el diseño se incluye en la trama formada por la economía, la función, la técnica y la organización social. Entra a formar parte de la red de producción económico-social y, desde entonces, otorga a sus productos un valor económico y un valor simbólico compartido por amplios sectores sociales. El diseño obtiene así una carta de identidad, la primera. — el desprendimiento del diseño del terreno del arte. Otl Aicher lo define así: "La Bauhaus se asentó más en los museos que en la técnica y la economía actuales".
La Bauhaus fue una escuela. Ulm fue una escuela que se asoció a la empresa. De una manera lógica, las diferencias respecto de la concepción del diseño tuvieron consecuencias en el terreno pedagógico. Así surge, como rasgo diferencial, la inclusión de materias de corte teórico relativas a ciencias o disciplinas capaces de hacer aportes al diseño. La de Ulm fue la primera escuela de diseño que se integró en forma completamente consciente en la tradición histórica del movimiento moderno. Son estas diferencias las que posibilitaron que la gente de Ulm realizara el proyecto de Braun. El diseño comenzó su trayectoria que lo llevó a fundirse con el producto. En este sentido, es uno de los responsables de la cultura de objetos, de la cultura visual, de esta sociedad de voyeurs en la que vivimos. El "Buen Diseño", surgido de la unión de Ulm con la actividad industrial, es la base del funcionalismo que habría de dominar la escena durante los años '60 y '70. Utilidad, seguridad, duración, inocuidad respecto del medio ambiente y, sobre todo, síntesis formal que incluya ostensiblemente la operación de Diseño, son algunos de sus postulados. El funcionalismo desarrolló, sin proponérselo, el valor simbólico del producto. Más allá de las funciones planteadas, surgió otra función del objeto de diseño: ser el centro del movimiento contemporáneo. El valor simbólico de los objetos artificiales, más allá del valor de uso y de cambio, es obra del diseño. Ya en otros momentos históricos, algunos objetos fueron investidos de valor simbólico: objetos de culto, vestimentas e imágenes, etcétera. La diferencia estriba en que la valoración por el diseño cubre a todos los objetos y es inmanente a su proceso de producción y comercialización. Hasta el momento se ha despejado el sentido otorgado a la aseveración "en 1945 comienza la fase 'moderna' del diseño", aclarando que no se refiere a los avances realizados en la producción concreta, sino en la conceptualización, sobre todo, la inserción del diseño en la estructura económica de la sociedad.
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