Sección 01 Historia del Diseño Gráfico
Situación del Diseño Gráfico alemán
fuera de la Bauhaus (3ra parte).

imagen del Lic. Milko A. García Torres

por Milko A. García Torres
Recopilación de "El diseño gráfico desde los orígenes
hasta nuestros días", de Enric Satué.

 

 

 

El ocaso de los clásicos o la pérdida del idealismo.

Los partidarios del funcionalismo tratan de hallar no sólo una metodología operativa, sino también y muy particularmente durante los primeros años de la difícil postguerra, una doctrina idealista capaz de remontar con ella la desoladora realidad de la circunstancia histórica que les toca vivir, y en la que no resulta fácil encajar de nuevo la actividad profesional interrumpida, en mayor o menor grado, durante los cuatro años de guerra.

En este sentido, no todos están en condiciones de afrontar la nueva situación sin alterar profundamente su relación con el mundo anterior. Una de las primeras pérdidas sensibles que hay que registrar es la del belga Henry Van de Velde (arriba), el infatigable promotor de iniciativas teóricas y pedagógicas de los tiempos heroicos del Werkbund Institut, quien abandona definitivamente Alemania en 1914 (y con ello la dirección de las escuelas de Weimar que confiará a gropius),

cuando su pais natal se ve envuelto en el conflicto armado al ser arbitrariamente invadido por Alemania en su desfile militar hacia Francia.

Otro de los más significativos directores del grupo de escuelas impulsadas por el Wekbund Institut, el berlinés Bruno Paul (arriba), deriva sus intereses profesionales hacia objetivos inesperados, a juzgar por su trayectoria anterior a 1914. Uno de los grandes del cartelismo modernista y expresionista, y un activo y constante colaborador (en calidad de renombrado ilustrador) en las grandes revistas Jugend y Simplicissimus (abajo),

abandona sorprendetemente la caricatura en 1924, para dedicarse al interiorismo y al diseño de muebles, aunque sigue conservando los cargos de director y profesor en la Escuela de Artes y Oficios berlinesa, en la que ejercía la docencia.

Tal vez el caso más concluyente de las consecuencias negativas que un estado de guerra puede acarrear a un diseñador comercial y publicitario lo constituye Lucian Bernhard (arriba), uno de los más jóvenes y brillantes representantes de la renovación y modernización del cartel publicitario alemán.

De formación autodidacta, realiza su primer cartel estimulado por un concurso que convocó la Cámara de Comercio de Berlín, en 1905, para las cerillas Priester (arriba). Este primer trabajo no sólo gana el concurso, sino que convierte a Bernhard en uno de los cartelistas más cotizados internacionalmente, a pesar de su extrema juventud (22 años) y su falta de práctica profesional.
Lo cierto es que podía esperarse mucho de Bernhard, tanto por sus carteles hasta 1915, como por los diseños de tipos y ornamentos de imprenta, magníficos ejemplos de trancisión hacia los objetivos racionalistas de los años veinte.

La originalidad de algunos tipos diseñados por Bernhard (el Block y el Antiqua en especial, así como algunas versiones del gótico alemán), reside en la extrema simplicidad ornamental del tipo, reducida a un vibrante y gestual perfil de las letras que enfatizaban la "manualidad" del diseño y que estaban orientados, fundamentalmente, a su uso cartelístico más que a las composiciones de caja para formatos pequeños.

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