![]() |
Del Art & Crafts al Werkbund Institut,
veinte años de estilo homogéneo (2da parte). |
![]() |
por Paola L. Fraticola |
||
La vigorosa personalidad de William Morris, atractiva, polémica, contradictoria e imprevisible, dotó a esta singular figura de un indudable carisma (tanto entre las clases populares como en las intelectuales) que influyó, por concordancia en unos y por discordancia en otros, en amigos y enemigos. el movimiento Arts & Crafts fundado por Morris, que desencadenaría el posterior estilo homogéneo con que toda la industria gráfica europea y americana se alimentó durante los diecinueve años que van de 1888 a 1907, tiene en Walter Crane, Aubrey Vincent Beardsley, James McNeill Whistler, Arthur Heygate Mackmurdo y en Charles Rennie Mackintosh a sus más destacados e iniciales impulsores. En su producción gráfica, todos ellos se caracterizan por el énfasis que conceden a la línea como gesto expresivo, los orígenes de la cual hay que situar en la plástica tradicional japonesa, especialmente en su forma xilográfica, cuyas estampas despertaron -como es sabido- un gran interés entre los impresionistas franceses en los últimos años del siglo XIX erigiéndose en cualificados "distribuidores" de estas irnágenes.
En Aubrey Vincent Beardsley, autodidacta o a lo sumo, «discípulo del Diablo», como fue Ilamado por la crítica de su tiempo, muy alejado del círculo de Morris pero evidentemente influido por él, «el elemento más esencial de su estilo es la caligrafía meramente ornamental, y esta caligrafía es el punto de partida de todo el desarrollo que conduce a los ilustradores de moda y a los decoradores escénicos tan populares entre la burguesía semieducada y bien situada. Sin embargo, el rápido éxito y la inmensa influencia de su estilo decadente, hedonista y hasta perverso (a juzgar por el talante moral de la sociedad de su tiempo) invitan a considerar como suyas algunas aportaciones como el uso compositivo de grandes espacios vacíos, el valor expresivo del blanco y negro y el exagerado placer manifestado hacia el ornamento más o menos arbitrario. Lo cierto es que estaban ya presentes en la producción de otros artistas contemporáneos, desde Gauguin a Toulouse-Lautrec, e incluso en su compatriota, el ilustrador Charles Ricketts. Como dato exclusivamente anecdótico, cabe establecer un curioso paralelismo entre la producción, gráfica de Morris y Beardsley. Por circunstancias diversas ambos dedicaron a la edición los últimos cinco años de sus vidas, casi coincidentes (de 1891 a 1896 en Morris, de 1893 a 1898 en Beardsley), con similar intensidad y capacidad de influjo. La respetable cantidad de obras profusamente ilustradas, los carteles y, sobre todo, las cubiertas para la revista Yellow Book, constituyen una ingente producción que, por la novedad de su estilo, consiguieron una fama en Europa y en Estados Unidos el para el joven Beardsley verdaderamente inusitada, permanentemente contrastada por una feroz crítica que, al igual que en el caso de Morris, no les perdonaba su respectivo -aunque muy diverso- anticonvencionalismo. Por otra parte, Walter Crane evoluciona hacia su el Modernismo desde una práctica caligráfica en la cual la línea va, paso a paso, adquiriendo autonomía respecto del sujeto figurativo al que alude. En una serie de libros programáticos editados en Londres recoge detalladamente una evolución personal que transmite en forma de didácticas lecciones metodológicas, asumiendo la herencia moral de su amigo Morris, al relacionar el arte con la industria, facilitando a los artesanos instrumentos elementales de creación artística. Arthur Heygate Mackmurdo integra la práctica del diseño gráfico a la suya propia como arquitecto, en una figura específica del Modernismo que llega a ser bastante común y que se prolongará a lo largo de las vanguardias europeas del primer tercio del siglo XX. Fuera del círculo morrisiano, funda en 1882 la sociedad Century Guild, después de haber prestado mucha atención a Mortis. Su famosa cubierta rara el libro que escribió sobre el arquitecto Christopher Wren, editada en 1883, se considera el primer diseño gráfico modernista, en cuya gestación teórica probablemente interviniera su gran amigo, el pintor impresionista nortearnericano James McNeill Whistler, entusiasta del arte japonés.
|
||