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Arte Romano |
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por Milko A. García Torres Recopilación del libro "Historia de la pintura. Guía esencial para conocer la historia del arte occidental". Wendy Beckett |
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Pintura del Imperio Romano
Los estilos helenísticos siguieron ejerciendo una fuerte influencia sobre los artistas mucho después del final del período helenístico, establecido por los historiadores en la batalla de Accio, en el año 27 a. C. Poco después de esta batalla, la República Romana, gobernada por César Augusto, se transformó en un imperio y se convirtió en la potencia dominante del mundo occidental durante más de tres siglos. Todas las pinturas helenísticas que han sobrevivido hasta nuestros días son del período romano, y muchas de ellas son de artistas romanos que copiaron las pinturas helenísticas. Esta pintura romana del siglo I revela un naturalismo sin precedentes y una relajada cualidad lírica. Estas características son especialmente evidentes en este bello y moderno mural de la ciudad romana de Stabia, Muchacha cogiendo flores (arriba). (Stabia fue una pequeña ciudad menos conocida que Pompeya o Herculano, que fue destruida junto a estas dos ciudades durante la erupción del volcán Vesubio en el año 79 d. C.) La muchacha se aleja suavemente de nosotros con un conmovedor encanto. No vemos su rostro, como si deliberadamente escondiese su belleza sobrenatural, que parece asociarse de forma muy apropiada con las etéreas flores que coge. Desaparece en la bruma y nos elude, dejando tras de sí tan sólo una sugerencia de lo que debió ser la pintura romana. El feliz accidente que nos dejó a la muchacha hace que sea más doloroso pensar todo lo que debemos haber perdido. Muchas veces nos olvidamos de la vulnerabilidad de la pintura y de lo fácil que es que una obra maestra se destruya. Pintura mural ilusionista También contamos con un número sustancial de ejemplos de pintura romana de Pompeya, pero muchos son claramente obras de artistas provincianos. Muy influidas por la pintura griega (que los romanos admiraban tanto como la escultura griega y copiaban para las casas ricas), no reflejan necesariamente los logros de otros artistas de más talento, ya pesar de ello tienen un gran encanto. Hay que reconocer que los romanos, aunque en la actualidad sólo nos queden las pequeñas muestras de sus casas, encargaban muchísimas pinturas.
Esta pintura mural (arriba) de la entrada de la Villa de Livia en Prima Porta, a las afueras de Roma, es un bonito ejemplo del intento del artista de crear la ilusión de un jardín, como si el muro no existiese. Pintado al fresco, muestra pájaros, frutas y árboles con gran realismo. Un enrejado bajo nos separa de una estrecha franja de hierba, y más allá, antes de los árboles frutales, hay otra pared baja.
El ilusionismo no sólo se ve en pinturas murales a gran escala, sino también en obras pequeñas, como este fresco y moderno bodegón con melocotones y jarra de agua pintado hacia el año 50 d. c. en Herculano (izquierda). Esta pintura revela una comprensión de la luz natural, ya que el artista ha intentado mostrar los diferentes efectos de la luz al caer sobre los objetos, y utiliza el claroscuro (representación de la luz y la oscuridad) como medio para dar volumen y aumentar la ilusión de realidad. Una vez más, esta técnica se ve por primera vez en las obras helenísticas, lo que revela hasta qué punto las ideas se importaban a Roma.
El retrato romano
Se cree que la pintura mural conocida como «El panadero y su esposa» (arriba), una obra de Pompeya del siglo I, no es un retrato de un panadero, sino de un abogado y su esposa. (Los arqueólogos intentan establecer a quién perteneció la casa donde se encontró el mural.) Al margen de la identidad de la pareja, el retrato sigue siendo esencialmente romano, con todo el interés concentrado en sus personalidades. El marido, un joven tosco, desgarbado y serio, mira al espectador con ansioso encanto, y su mujer mira a lo lejos pensativamente con un punzón para escribir apoyado en su barbilla delicadamente puntiaguda. Los dos parecen solos como si sus miradas en diferentes direcciones revelaran algo acerca de su matrimonio. Viven juntos, pero no comparten sus vidas, y hay una intensidad añadida: la casa de Neo (sea cual sea su profesión,lo que sí sabemos es el nombre del edificio donde estaba la pintura) estaba inacabada en el momento de la erupción; por lo tanto, es posible que este solitario matrimonio tuviese una duración corta. Las momias del Fayum
La escultura romana
Mucho después de la desaparición de la antigua civilización romana, han seguido apareciendo ejemplos de su escultura. En la misma Roma, los grandes relieves narrativos de la Columna Trajana y del Arco de Tito, en el Foro, estaban expuestos para que los visitantes y los habitantes de la ciudad los contemplasen. La Columna Trajana es un bloque alto de diez niveles sobre un pedestal de dos niveles. Fue construida en el año 113 d. C. para honrar al emperador Trajano, cuya estatua dorada (reemplazada en el siglo XVI por una de San Pedro) se colocó en la parte superior. La superficie exterior de mármol de la columna está esculpida en loque parece una voluta que se enrolla alrededor de la columna. La «voluta» tiene una longitud de más de 180 m y contiene más de dos mil quinientas figuras humanas. Muestra una serie de escenas de las campañas de Trajano en Dacia. Los ejemplos que aparecen en esta imagen de arriba muestran a soldados y albañiles construyendo los muros de una fortaleza. Los relieves son poco profundos y tienen un ligero aspecto de pintura. Forman una narración inteligible que conduce al «lector» por 150 episodios sucesivos. Durante el siglo XVI las tallas de esta columna constituyeron una importante fuente de inspiración e influencia para los artistas del Renacimiento. |
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