Sección 01 Historia del Arte

Edad Media (1ra parte)

Imagen del Lic. Milko A. García Torres
por Milko A. García Torres
Recopilación del libro "Historia de la pintura. Guía esencial
para conocer la historia del arte occidental". Wendy Beckett
 

 

 

La palabra «oscurantismo» se utiliza en ocasiones para hacer referencia al período comprendido entre la baja Edad Media de la civilización europea y el principio de la alta Edad Media, alrededor del año 1100. Los mil años transcurridos entre el 400 y el 1400 fueron una época de mezclas graduales de influencias de la tradición grecorromana, la cristiandad y el arte bizantino, además de las culturas germanas y celtas del norte, que iban creciendo cada vez más. A pesar de las connotaciones peyorativas de la palabra, estaba lejos de ser un período artísticamente estéril o regresivo que se limitaba a llenar el espacio vacío entre el Imperio Romano y el Renacimiento, como se ha creido durante siglos; al contrario, fue un período de desarrollo y metamorfosis dentro del marco del cristianismo. La Edad Media preparó las semillas de las futuras innovaciones técnicas y científicas, y allanó el camino para cuestiones como la invención de la Imprenta.
El arte de la Iglesia occidental era menos místico y más humano que el del Imperio Bizantino, y a lo largo de la Edad Media la pintura fue el medio preferido para las instrucciones religiosas populares en una época en que la mayor parte de la gente era analfabeta. Incluso las iglesias más pobres cubrían sus paredes con historias bíblicas de brillantes colores,y el efecto conseguido resultaba espectacular. En la pequeña iglesia catalana de Santa Maria, en Taüll, los frescos del siglo XII tienen tan sólo cuatro colores principales: blanco, negro, ocre y bermellón, con toques de azul y naranja. Esta simplicidad se repite en las formas cuando David se acerca para decapitar a un inerte Goliat (arriba). David, con traje de adolescente, es delgado, soñador e indefenso, mientras que Goliat, inmenso dentro de su enorme armadura, es el consumado mundano a quien los hijos de Dios, incluso los pobres pastores como el joven David, derrotan.


Manuscritos iluminados

El arte de los nómadas bárbaros que habían conquistado Occidente se basaba principalmente en pequeños objetos de fácil transporte. Despues de la conversión al cristianismo, era lógico que ese arte tan decorativo pasase al arte religioso, también a pequeña escala y de fácil transporte: los manuscritos iluminados. El medio más accesible y quizás el más encantador de la baja Edad Media ha sido considerado por algunos críticos como obra de artesanos, pero ¿dónde marcamos el limite? El significado original de la palabra latina ars era «artesanía», y el equivalente exacto de la palabra en alto aleman antiguo kunst, que significaba conocimiento o sabiduría y que por extensión acabó significando artesanía o habilidad. La disciplina de un ojo y una mano preparados era esencial para crear un objeto, bien por placer o por necesidad, o -el deseo de todo creador- para ambas cosas a la vez. La distinción entre arte aristocrático y artesanía plebeya, que es una distinción moderna, se vuelve insignificante cuando miramos las obras de los grandes «artesanos» de la Edad Media. .

 

El Imperio Carolingio

La figura política más poderosa de Europa durante la baja Edad Media fue Carlomagno. Su nombre se podría traducir como «Carlos el Grande». El adjetivo que define su época es carolingio. Los ejércitos de Carlomagno controlaron extensos territorios del norte de Europa desde el año 768 hasta el 814. Con su poder militar, fue el responsable de la imposición del cristianismo en el norte y del renacimiento del arte de la antigüedad, que habia florecido antes del fin del Imperio Romano en Occidente trescientos años atrás. Cuando Carlomagno fue coronado emperador de lo que ahora es Francia y Alemania, se convirtió en un gran mecenas de las artes. Hablaba latín con fluidez y podía entender el griego, aunque apenas sabía escribir. Su deseo era que sus artistas reflejasen tanto el mensaje cristiano como la magnificencia e importancia de su propio imperio. Para su corte en Aquisgrán, reclutó al mayor sabio de Europa en aquella epoca: Alcuino de York,un inglés de Northumbria. Carlomagno encargó varios evangelios latinos iluminados. AIgunas de las obras que contienen poseen una majestuosidad casi clásica, una magnifica serenidad. El emperador enviaba artistas a Ravena, donde podían estudiar los murales paleocristianos y bizantinos y los mosaicos, cuyos estilos eran más apropiados para el desarrollo religioso del nuevo imperio que el arte pagano de Grecia y Roma. Quizás emplease a artistas griegos para trabajar en algunos evangelios iluminados. La influencia bizantina, junto con los elementos del arte paleocristiano, anglosajón y germánico, se puede apreciar en estos manuscritos iluminados. Estas tradiciones combinadas para dar lugar al estilo carolingio se engloban en esta pintura (arriba) de los Evangelios Dorados de Harley. Este libro se hizo durante el reinado de Carlomagno, y su nombre actual es el de un coleccionista, Lord Harley, que fue su propietario. San Mateo escribe su evangelio en un libro con una perspectiva un tanto ladeada, aunque posee un equilibrio emocional muy bien resuelto. Se inclina hacia delante para escuchar al Espiritu Santo, sereno, con una media sonrisa. Su emblema, un angel, permanece sobre él con la rnisma pose y expresa la misma felicidad calmada.

 

Miniaturas celtas

El objetivo misionero de la Iglesia cristiana, que extendió su influencia a través de Europa, se aprecia en su forma más intensa en el nucleo cristiano de la lrlanda celta, que se convirtió al cristianismo en el siglo v. Las comunidades celtas monásticas avanzadas, también se establecieron en Gran Bretaña y en el norte de Europa. El intrincado arte que se creó en todas estas comunidades revela una mezcla de estilos celtas y germánicos. A pesar de su complicación, los manuscritos celtas nos han atraído durante siglos con notable intensidad. Existen pocas obras de arte más exquisitas, en todos los sentidos, que el Libro de Durrow, Los Evangelios de Lindisfarne o el Libro de Kells. Este último, creado por monjes irlandeses en la isla de Iona en el siglo VIll y a principios del siglo IX, y después llevado al monasterio de Kells en lrlanda, quizá sea la mejor obra de miniatura de manuscrito jamás creada. Las imágenes figurativas tienen una fuerza icónica. Como vemos en la página que muestra los símbolos de los cuatro evangelistas: el ángel de Mateo, el león de Marcos, el toro de Lucas y el águila de Juan (arriba).

La verdadera maravilla del Libro de KelIs son las iniciales iluminadas. Aquí, lo intrincado se convierte en algo tan integrado, tan extravagante y a la vez tan controlado -maravillosa paradoja- que es imposible imaginar cómo una perfección de encaje puede haber sido dibujada por una mano humana. En una de las más hermosas páginas de iniciales aparecen las palabras Christi autem generatio («el nacimiento de Cristo»), del Evangelio de San Mateo. La palabra Christi, abreviada «XPI», lIena la casi totalidad de la página; autem aparece abreviado como h, y generatio se ha escrito entera (arriba). La forma abreviada de la palabra Cristo se ha compuesto con las dos letras XP, las letras griegas chi y rho. Esta abreviación simbólica se conoce como Chi-Rho. Todos los motivos ornamentados estan basados en la forma material y en el significado espiritual de estas dos letras. Toda la pagina está densamente cubierta con una red de lineas, rostros, formas y animales (las figuras humanas no suelen ser el principal foco de la miniatura irlandesa). Hay tres figuras de hombres (o angeles), tres es el numero místico trinitario. Hay mariposas, gatos jugando con ratones (¿o son gatitos?) y una nutria, cabeza abajo y con un pez en la boca. No obstante, para ver estas criaturas hay que buscarlas, ya que están escondidas en el glorioso torbellino de formas geometricas. Los rostros humanos flotantes miran aquí y alIá entre la tracería y dejan claro que la realidad central de la vida que todo lo abarca es Cristo. Su sólo nombre, incluso en su forma abreviada, subsume todo lo demás.
El ambicioso enfoque de esta página se aprecia mas si lo comparamos con su equivalente en los Evangelios de Lindisfarne (abajo). El creador de este manuscrito fue el monje Eadfrith, de Northumberland, al norte de Inglaterra, poco antes del año 698. Aquí la iluminación es magnífica, aunque menos complicada en su disposición y propósito.

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