1. Una explicación complementaria cómo nace el dibujo del cómic:
Desde el punto de vista del dibujo, la producción de una
imagen en cómics puede ser dividida en dos fases: lápiz y tinta
china.
La fase del lápiz es aquella en que la imagen es verdaderamente
creada, pensada y dibujada, justamente, con lápiz por el
dibujante. El entintado realizado con una técnica que luego describiremos,
no siempre es efectuado por el mismo autor. Especialmente
en el cómic norteamericano, el entintado es a menudo
confiado a un especialista, mientras el dibujante, la firma del
cómic, ha realizado sólo la versión en lápiz.
Hay casos en que el segundo paso no se produce y el cómic
queda reflejado en lápiz, pero son muy raros. Más frecuente
es, en cambio, el paso directo del lápiz al color, especialmente
en autores más jóvenes e innovadores. De todos modos,
la gran mayoría de los cómics siguen el procedimiento lápices-entintado(-color). Por ello nuestro discurso se centrará
sobre la línea con tinta china, y las otras técnicas serán analizadas
más adelante.
2. La modulación de la línea:
La línea está en la base de cualquier dibujo. No hay dibujo
sin líneas.
La psicología de la percepción nos enseña a distinguir entre
funciones diferentes de la línea (o del signo gráfico en general)
en el dibujo:
- la línea (el signo) puede representar ella misma el
cuerpo del objeto; como en el caso de una línea que represente
una cuerda, o el brazo de una persona en un dibujo infantil;
- la línea (el signo) puede representar el contorno de un
objeto; pensemos en un círculo que represente una pelota, o en
la línea del perfil de un rostro;
- la línea (el signo) puede, en fin, ser usada para crear
un relleno, una retícula que dé una idea de la intensidad luminosa de una superficie; las siguientes figuras proporcionan ejemplos
adecuados:
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Alex Raymond, Flash Gordon (1936) |
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Igort, Sinfonía en Bombay (1983) |
La tercera función de la línea será objeto específico del próximo
apartado. Por ahora nos ocuparemos de las dos primeras.
Por lo que respecta a la ilustración y el cómic, la línea-objeto
no reviste una importancia particular. Se la encuentra expresando
objetos particularmente nítidos o lejanos, o bien en
una connotación de infantilismo a ciertas imágenes (véanse, por
ejemplo, las piernas y la cola del ratón Ignatz en la viñeta de
la siguiente figura).
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George Herrimun, Krazy Kat (1938) |
La línea-objeto se
vuelve particularmente importante en el dibujo de diagramas y
proyectos, o en gráficas que hacen referencia a imágenes de
este tipo. Lleva consigo una connotación de hipersimplificación,
pero puede adecuarse muy bien a otras exigencias.
Nuestro discurso examinará por eso la línea-contorno, y en
particular aquellos aspectos que hacen a menudo incierta la distinción entre contorno y textura.
Desde el punto de vista de su espesor, la línea del dibujo
ilustrativo o de cómic puede ser pura o modulada. La línea plana
es aquella que se obtiene con instrumentos como el rápidograph
o ciertos rotuladores: es una línea de espesor uniforme. Se puede observar en las siguientes imágenes:
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Altan, Ada en la jungla (1979) |
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Hugo Pratt, Corto Maltes: La casa dorada de Samarcanda
(1984) |
La
línea modulada es, por el contrario, justamente engrosada o estilizada
en algunos tramos; y se puede observar en las siguientes imágenes:
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Bill Watterson, Calvin y Hobbes (1988) |
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Hugo Pratt, Corto Maltes: La balada del Mar Salado
(1967) |
Los instrumentos de
trabajo que la hacen posible son muchos, desde la plumilla al
pincel o ciertos tipos de rotuladores.
Observemos ahora la figura de Altan. La línea que destaca la figura
del niño suspendido del paracaídas es continua y uniforme.
Tiene el mismo espesor en todos sus puntos y también
cuando define el dirigible que se aleja en el cielo. Comparémosla
con la línea de la figura Watterson. Basta observar, por ejemplo,
la línea que define los ojos del cachorro de tigre para ver
la diferencia: ya en un detalle tan circunscripto la vemos hacerse
más espesa o más fina. Es más espesa cuando define sus
manos, y más fina cuando representa las páginas del cuaderno;
es espesa cuando define el borde de la mesa y vuelve a estilizarse
cuando contornea la lámpara o la silla.
¿Cuál es el efecto que se quiere obtener en cada una de las
imágenes? ¿Qué aspectos subrayan la segunda que la primera
descuida? Y viceversa: ¿por qué modular la línea cuando es
más fácil mantenerla constante?
Para encontrar la explicación al problema seguiremos la estrategia
primero a partir de la línea pura, a descubrir después la
riqueza de la modulada, y finalmente entenderemos cómo se
puede hacer uso de ambas, según las situaciones.
Lo que hace la línea pura ciertamente es dibujar las figuras.
La línea pura es una línea-contorno adecuada: nos permite
distinguir aquello que forma parte de la figura de lo que, en
cambio, constituye el fondo, lo que no forma parte de ella. En
la figura de Altan, en efecto, no tenemos ninguna dificultad para entender
qué se representa, ni para distinguir las figuras del fondo.
También la línea modulada nos proporciona lo mismo, pero
añade algo más.
Lo que falta (voluntariamente) a la figura de Altan, y que
encontramos, en cambio, en Watterson, es el espesor trídimensional. No es que en la imagen de Altan no se entienda que el
dirigible se sitúa más lejos que el niño; se entiende, sí, pero no
es el signo gráfico el que nos lo sugiere. En la figura de Watterson el ligero
engrosamiento de la línea que dibuja los ojos del cachorro
de tigre nos sugiere que sean ligeramente saltones. La línea espesa
que representa el borde de la mesa nos hace entender que
ese borde tiene un espesor y una cierta inclinación. Y la línea
delgada de las hojas del cuaderno nos recuerda que están hechas
de papel.
En suma, en la imagen de Watterson la línea no es sólo
una línea-contorno, sino algo más. No nos dice solamente dónde
acaban las figuras y comienza el fondo, sino que nos informa
en muchos casos sobre espesores e iluminación, sobre distancia
e importancia. Es decir, se trata de una línea que comparte algunas características con las líneas de relleno de las que
hablaremos más adelante.
Comparemos ahora las imágenes de las figuras segunda y cuarta.
Se trata de dos viñetas del mismo autor, Hugo Pratt, pertenecientes
a dos períodos diferentes.
En la segunda, la línea es sustancialmente pura, aunque
esté enriquecida aquí y allá con espesas zonas negras que subrayan
las sombras. En la figura primera encontramos, en cambio,
una línea nerviosa y modulada, con un fortísimo efecto de caracterización
espacial: la parte izquierda de la imagen, que representa
objetos más lejanos, ha sido dibujada con un trazo mucho
más delgado, según las reglas de la perspectiva aérea, que
quiere que los objetos pierdan definición y consistencia con la
distancia. Tenemos así en el extremo derecho el brazo del salvaje
muy cerca, trazado con un signo grueso y oscuro. Tenemos
un segundo «plano» de distancia en el centro, con líneas
menos marcadas, y, finalmente, la cabana a la izquierda, más
clara y lejana.
En suma, en primera sólo las líneas de la imagen podrían
decirnos mucho más sobre la situación de lo que nos dicen
las líneas de la segunda. La línea modulada es mucho más
informativa que la línea pura: y más informativa no sólo significa
que nos proporcione más dalos. Las informaciones que proporciona una imagen son, en efecto, vividas a nivel de emociones
y de implicación. Una imagen puede ser más informativa
en el sentido de que nos proporciona una mayor posibilidad
de implicación, de que nos aboca a la situación con mayor intensidad.
Pero si las cosas son así, ¿cómo es que algunos autores prefieren
utilizar, a veces o siempre, la línea pura? ¿Cómo es que
las viñetas y cómics de Altan están siempre dibujados con la
misma línea, cuenten lo que cuenten? ¿Y cómo es que, pregunta
aún más difícil, Hugo Pratt ha llegado a hacer cómics con
una línea sustancialmente pura, uniforme, después de haber
sido un maestro de la modulación de la línea? (La imagen de la
segunda de Pratt fue dibujada, en efecto, nada menos que diecisiete
años después de la anterior.)
La respuesta es que el autor no siempre desea que sus imágenes
sean demasiado informativas o muy implicadoras, por lo
menos no siempre desea que la información e implicación trasciendan a través de las características gráficas del dibujo. Podemos
pensar, por ejemplo, que Altan desea provocar en el lector
no una implicación, sino un alejamiento emotivo. AI tratarse
de un cómic satírico, el motivo es muy comprensible: como
ya subrayaba Moliere, se ríe más con la razón que con el corazón.
Podemos pensar, por otra parte, que la línea pura corresponde
a una ejecución más rápida, menos cuidadosa; pero también
esto comporta un efecto de alejamiento, de distanciación
del relieve de la imagen, para poner en evidencia otros elementos,
como el diálogo o la construcción narrativa.
¿Entonces cómo es que Watterson sigue modulando la línea,
puesto que también el suyo es un producto humorístico?
Es preciso estar atentos a las generalizaciones, y cada caso
debe ser analizado atentamente. No es verdad ni que todos los
cómicos humorísticos utilicen la línea pura, ni que sólo los cómics humorísticos hagan uso de ella. La cuestión es que cada
autor, cada cómic tiene su modo de presentar lo que cuenta, subrayando
algunas cosas y dejando de lado otras. El efecto global
que se obtiene es el resultado de la interacción de todos los
componentes, y las grandes clasificaciones (del tejido serio/cómico)
son poco útiles para proporcionar directrices en este sentido.
Si se quiere entender el porqué del uso de una determinada
forma en vez de otra (el porqué, por ejemplo, del uso de la
línea modulada en vez de la pura o viceversa), es preciso entender
qué tipo de efecto quiere producir ese cómic, y qué función
tiene esa forma para producir ese efecto.
Por lo que se refiere al cómic de Watterson
es preciso tener presente otra característica de la línea modulada,
que la contrapone a la pura: la línea pura es en general más
inmóvil que la modulada, mientras que esta última es más dinámica
que la pura. No es que con la línea pura yo no pueda expresar el movimiento, pero representarlo me costará mucho
más que con la modulación. Modulando la línea es a menudo
posible dar la impresión del movimiento con una sola línea
quebrada, o con un sencillo y ligero engrosamiento en un punto.
Las líneas breves y fuertemente moduladas hacen la imagen
mucho más dinámica que las líneas largas y tendencialmente
puras (lo veremos dentro de poco en los ejemplos sobre Flash
Gordón).
Calvin y Hobbes de Watterson es un cómic de gran efecto
dinámico, y su humorismo está basado en buena parte en la representación
de las triquiñuelas de un niño revoltoso. Esto naturalmente
no basta para decir que Watterson no hubiera podido
usar nunca la línea pura para dibujar sus tiras, pero es, de todos
modos, una razón suficiente para entender por qué no lo ha
hecho. Si su cómic ha tenido éxito, es ciertamente porque el
trazo con el que está dibujado es adecuado a lo que se cuenta.Y lo mismo se puede decir de Altan.
Por lo que respecta a las dos imágenes de Pratt, la razón no
es muy diferente. La evolución de las historietas del Corto
Maltes se ha desarrollado en el sentido de la reflexividad, de la
estática, de los relatos psicológicos de situación más que de
la aventura, como sucedía, en cambio, en las primeras historietas.
La historieta en la que se inscribe la viñeta de la "La balada del Mar salado"
está formada por viñetas casi todas de la misma dimensión con
largos diálogos y poca acción. Corto Maltes se ha vuelto con el tiempo más estático y visualmente más conciso; las imágenes
muestran sólo lo esencial. La línea pura es un instrumento adecuado
para representar esta esencialidad; las manchas negras
del sombreado le sirven para evitar su prolongada estaticidad y
la excesiva uniformidad de las imágenes.
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